sábado, 3 de octubre de 2009

PENSAMIENTO, IDEAS Y EXPRESIONES


El conocimiento cotidiano pasa, acontece y sucede frente al sujeto como un desfile de imágenes; como un suceso espontáneo, irreflexivo y ordenado. Pero, de pronto, algo sucede en el sujeto, en su estructura mental; sus nervios sensores los que comunican su cuerpo con el medio que lo rodea, desencadenan procesos de alerta frente a lo que sucede y acontece; y entonces, se produce el asombro, que arrojan luces sobre los objetos y los procesos que se configuran frente a él; haciendo participe del hecho o de la situación que le ha interesado; y entonces el sujeto configura la reflexión y comienza a construir su conocimiento, a elaborar conceptos y a concretar expresiones verbales y escritas.

Entonces se da paso a la docencia, a la enseñanza y al aprendizaje; y es sobre esos conceptos y procesos iluminados debidamente configurados y reflexionados que el docente comienza a desarrollar su tarea de enseñar y a facilitar que sus alumnos aprendan.


Sin dejar de lado, por supuesto, que existen espacios y procesos, no iluminados, inciertos y quizá obscuros. que requerirá enfocar y esclarecer; esclareciéndolos a si mismo; para que posteriormente, los clarifique ante sus alumnos. Pero su tarea no termina ahí; pues la verdadera misión del docente es enseñar a sus alumnos a encender la lámpara y a que aprendan a iluminar sus propios senderos. Pero todos estos procesos de ilumninación son precedidos de factores y estímulos internos y externos que facilitan la detonación de configuraciones de ideas; y algunas de ellas se estructuran con cierta finalidad del cerebro de cada sujeto; y otras no. Las razones pueden ser muy variadas, pero seguramente influyen factores de orden biológico, genético y sociocultural que ayudan o dificultan la elaboración de dichas ideas.


Por lo que es innegable que existe una relación directa entre las percepciones físicas del exterior y los procesos internos de asimilación, acomodación, configuración y diseño de la idea. Pero más aún, se da un proceso de selección de las caraterísticas de las ideas que externaremos, en función de los estímulos externos que las generaron; y este proceso de selección se da de manera vertiginosa en nuestro cerebro, pero la decisión de externarla pasa por una aduana de validación, antes de pasar a lo verbal de lo escrito. Aunque se acepta que la expresión escrita de las ideas suele ser más cuidadosa que la verbal espontanea. Y la docencia se enfrenta a estos dilemas de manera cotidiana; y más frecuentemente a los docentes nos sale mejor la expresión verbal de las ideas. Posiblemente porque hablamos mucho y todo el tiempo, en tanto que escribimos poco y a veces mal; podría decirse que nos falta más entrenamiento para la escritura; y ésta exige procesos de observación, de reflexión y de diálogo intelectual; primero con nosotros mismos y lñuego con nuestros lectores.


Así que percibir y pensar se implica; reflexionar y elaborar ideas van necesariamente juntos; escribir y decir las traslada al papel y a los sujetos; pero el docente las recrea para comunicarlas a sus alumnos. Aunque bien vale un reflexión final: ¿en dónde está la frontera entre lo que pensamos y decimos? ¿En dónde incorporamos al sujeto interlocutor? ¿En qué momento nuestras ideas dejan de pertenecernos? Estas preguntas las trataré de desarrollar, y quizá resolver en el próximo texto. Por hoy amable lector, le inmvito a pensar y compartir estas ideas con los alumnos, amigos y colegas; pero no dejen ni un momento de dialogar con ustede mismo.





1 comentario:

  1. ¡HOLA! DR. ALANIS

    QUISIERA COMENTARLE QUE DURANTE EL TIEMPO QUE HE TENIDO EL PRIVILEGIO DE CONOCERLE, HE DESCUBIERTO QUE USTED ES DE NUCHA ADMIRACIÓN PARA MI, LE ESTOY MUY AGRADECIDA POR LA OPORTUNIDAD DE COMPARTIR SUS CONOCIMIENTOS Y EXPERIENCIA EN OTRO ÁMBITO DE MI LABOR EDUCATIVA.

    YUNUEN ORTEGA

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