lunes, 6 de octubre de 2014
MAESTROS Y DISCÍPULOS. Lo que enseñan los maestros, lo que aprenden los alumnos.
Dr. Antonio ALAÍS HUERTA
1. Preámbulo
La docencia que realiza el profesor es una gran hipótesis que plantea lo que ha de aprender un alumno; e incluso supone que la planificación y ordenamiento de los contenidos de sus cursos constituyen la mejor manera de llevarlos a cabo en las aulas. Lo cual es altamente probable que sea válido para lo que concierne a la docencia y al aprendizaje en los distintos niveles educativos, desde el preescolar hasta el posgrado; pero también es cierto que esto, probablemente, no suceda así, pues el maestro enseña y genera aprendizajes con su actitud y presencia en las aulas; e incluso, fuera de ellas, con su estilo vida, en la cotidianidad.
Es así que el proceso de conocer acerca de lo que aprenden los profesores y los alumnos de cualquier nivel educativo –y particularmente en el posgrado en educación- resulta ser un asunto complejo; es como develar los enigmas de algo que ha estado oculto durante mucho tiempo; no obstante, lo podemos intentar a partir de la indagación sobre sus estilos sensorio- perceptivos que despliegan. Lo cual es válido para profesores y discípulos.
En esta investigación nos interesaba consultar, tomar nota y sistematizar información sobre los ejemplos más reconocidos de maestros y discípulos que registra la educación y la pedagogía; asimismo, ha sido de nuestro interés identificar algunos ejemplos de esta relación dual -y a veces biunívoca- de maestros y discípulos que reconocemos en la actualidad; destacando, principalmente, el contexto en el que se han desarrollado estas relaciones; en dónde se encuentran los hilos conductores de los vínculos y cómo se han proyectado a la comunidad educativa a la que nos referiremos.
Pero entonces, ¿cómo nos planteábamos proceder? De entrada, siempre contamos con la posibilidad de entrevistar cara a cara a maestros y a alumnos a quienes les reconocemos una vinculación profesional importante y duradera; aquí, habremos de preguntarnos qué es lo que les une; cuáles son los rasgos de personalidad profesional que causan esa vinculación; para ello nos propusimos explorar cómo se han construido esas historias profesionales; cómo se han mantenido y consolidado esas dualidades académicos en el tiempo y los espacios de trabajo académico.
Las preguntas básicas que planteamos a los discípulos son las siguientes:
• ¿Cómo conoció usted al maestro?
• ¿Qué rasgos de su personalidad puede destacar usted como más distintivos?
• ¿Cómo podría usted definir la expresión de su pensamiento?
• ¿Cómo se relaciona con los demás?
• ¿En qué aspectos reside su liderazgo?
• ¿Cuáles son las principales aportaciones del maestro al desarrollo de la educación en la institución?
• Mencione algunos aspectos adicionales que quiera usted destacar del maestro.
2. Algunos antecedentes del interés investigativo. De la vivencia a la sapiencia
El interés por estudiar esa dualidad de Maestros y Discípulos se remonta a –por lo menos- unos 20 años atrás, después haber dirigido programas y seminarios de Maestría y de Doctorado en Educación, en la Universidad de Guadalajara (UdeG), en la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) y en la Escuela Normal Superior de Baja California Sur. Principalmente porque observé que, recurrentemente, las innovaciones e impulso de programas de investigación y profesionalización de los docentes las promovían grandes maestros y sus discípulos.
Coincidiendo también que en esos programas pude leer detalladamente el libro de Umberto Eco, El Nombre de la Rosa y ver detalladamente la película , en cuya trama se expresa esa dualidad de Preceptor y Discípulo, en los personajes del fraile Williams de Basquerville y de Adso de Melk.
De igual forma, debo decir que el texto leído que detonó este interés para llevar a cabo la investigación, fue Lecciones sobre los Maestros, de Francis George Steiner ; se trata de una obra que deberíamos leer todos los docentes de cualquier nivel educativo pues invita a reflexionar sobre la importancia y trascendencia de enseñar. De hecho esta es su encomienda; pero a veces se distrae y enfoca sus preferencias hacia ciertos discípulos, pues los considera con las capacidades necesarias para transmitirles sus saberes para que éstos –a su vez- los trasladen a otros contextos y a otras latitudes; pretendiendo algo así como la formación y preparación de sus sucesores. Lo cual se aprecia, tanto en Sócrates con Platón; de éste con Aristóteles; Eloísa y Abelardo, Hannah Arendt y Martín Heidegger; de Arthur Schopenhauer y Friedrich Nietzsche; H. Wallon y G. Mialaret; Montaigne y Marie de Gournay, entre muchas otras dualidades intelectuales y científicas que han dejado su legado para las discusiones y cuestionamientos actuales.
Es por ello que considero necesario hacer un breve recorrido histórico respecto de la vida y contexto en que vivieron algunos grandes Maestros y sus discípulos más reconocidos, a efecto de intentar comprender las circunstancias en que estos personajes desempeñaron su función de enseñanza; destacando el tiempo que les tocó vivir, sus virtudes y debilidades; pero sin duda, citando algunas de sus aportaciones más relevantes, según las ha catalogado su propia historia.
3. La dualidad de Maestros y Discípulos. Algunos casos ilustrativos
Quiero referirme en primera instancia a Sócrates, el gran filósofo de la calle; el sofista ateniense que cautivaba con su retórica -y ácida ironía- en las conversaciones con sus discípulos y colegas.
Sócrates aplicaba con sus alumnos la mayéutica, es decir, les ayudaba al trabajo de parto de las ideas; les ayudaba a dar a luz esas ideas que los propios sujetos ignoraban que poseían. Así, la mayéutica era un buen recurso metodológico para propiciar, por medio de una secuencia de preguntas, que los sujetos construyeran sus propias ideas. En tal sentido, la mayéutica se aplicaba en el terreno limpio y fértil que emergía después de la depuración irónica del campo; y sólo luego del trabajo sucio previo para la limpieza de errores y obstáculos, era posible la siembra y la fertilización de las ideas que habrían de germinar en cada sujeto una vez que hubiera explorado su propio interior. Con la utilización del método Socrático se estimula el desarrollo del pensamiento y le ayuda al discípulo en la construcción de sus elaboraciones conceptuales; en breve pues, este método, por excelencia, estimula la construcción intelectual abstracta de las ideas; a la vez que facilita su traslado al terreno de lo fáctico para resolver problemas. El Maestro pues, seducía con sus ideas, con su retórica y con sus expresiones corporales; en este mismo contexto se teje una especie de sensualidad áulica; un extraño erotismo pedagógico que Steiner ejemplifica bien refiriendo la insistencia de Alcibíades –uno de los discípulos preferidos de Sócrates- por estar cerca de su Maestro; era una especie de obsesión por ser amado por su Maestro; pero a pesar de la evidente insistencia de su discípulo, Sócrates se resiste y no cede ante las recurrentes insinuaciones; lo que hace que Sócrates sea tachado de arrogante. Y a pesar de que “el bello Alcibíades ha yacido toda la noche con ese hombre divino y extraordinario, al que desea y ama con locura (...) Tiene que abandonarlo por la mañana, frustrado, por el irónico autodominio del que hace gala Sócrates, como si hubiera dormido con su padre o hermano mayor” .
De tal manera que un desdén de este género, mal tratado y torpemente manejado por el maestro, lo convierte en victimario; pasando de héroe a villano. Así, el discípulo despreciado por el Maestro, puede convertirse en su traidor; en el acusador y difamante de su ética y rectitud. De hecho el juicio y sentencia de muerte de Sócrates, decretada por el gobierno ateniense en 339 a.C., fue dada por corromper a los jóvenes y por su falta de creencia en los dioses. Platón, su discípulo, dijo que en gran medida, Sócrates fue condenado porque no era capaz de pedir perdón; de desdecirse y de ofrecer disculpas. Su arrogancia lo llevó a la muerte; la cual él mismo ejecutó, bebiendo la cicuta “con la cual lo habían provisto. Así, se convirtió en uno de los primeros de los escasos "mártires" intelectuales. Sócrates murió a la edad de 70 años” .
Esta arrogancia del científico (así percibida por los otros), ha sido la causa de grandes injusticias, pues para salvar su vida los jurados inquisidores les piden a los supuestos culpables que abjuren; que confiesen que estaban en un error; que lo que alguna vez dijeron y defendieron no eran verdades. Esto mismo le pasó en su tiempo a Galileo y a sus seguidores cuando defendieron la teoría heliocéntrica, en detrimento –y cuestionando la validez- de la teoría geocéntrica que imperaba desde los tiempos de Aristóteles (384 -322 a. C) cuatro siglos antes de Cristo.
Bien vale destacar que Aristóteles no fue el fiel seguidor de las ideas de su Maestro Platón; por ejemplo, Platón afirmaba que el hombre es dos cosas absolutamente distintas, el alma y el cuerpo. En cambio Aristóteles decía que cuerpo es para él la materia, y el alma la forma sustancial. Si el cuerpo muere, el alma deja de existir; pero Platón afirmaba que el alma podía seguir viviendo sin el cuerpo. Platón defendía la idea de que hay un bien absoluto y único, ya que piensa que cada tipo de seres tiende por naturaleza a un bien que les es propio; así, todos los hombres son buenos por naturaleza. Sin embargo, Aristóteles afirmaba que no nos hacemos buenos por conocer más o mejor lo que está bien, sino por adquirir hábitos con base en la realización de determinados actos que nuestra razón considera adecuados; es así que el contexto y circunstancias del ser humano influyen fuertemente en la conformación de su personalidad y las ideas que tiene del mundo que le rodea. Por lo que para Aristóteles sólo existe el mundo de las cosas o sustancias primeras que equivale al mundo sensible de Platón. Así, según Aristóteles todo nuestro conocimiento comienza con la percepción sensible y las ideas son el resultado de una elaboración por parte del entendimiento a partir de los datos que proporcionan inicialmente los sentidos. Entonces, la percepción por medio de los sentidos –y particularmente la observación- se convierten en las fuentes primarias de información que luego analiza el hombre, y que posteriormente convertirá en conocimiento. Es decir, el conocimiento está en la naturaleza; no está en los recuerdos, en el mundo de las ideas, que defendía Platón. En suma, “Aristóteles rechazó la existencia de ideas innatas o ya sabidas al nacer y la teoría de la reminiscencia de Platón, según la cual conocer consiste en recordar. Sin embargo mantuvo la distinción en dos tipos de conocimiento, el sensible y el intelectual” .
Después de haber permanecido 20 años al lado de Platón, a su muerte sale de Atenas, para hacerse cargo de la educación de Alejandro de Macedonia; y luego de grandes esfuerzos y controversias con el hijo del Rey Filipo de Macedonia, el de Stagira (Στάγειρα) regresa a Grecia y funda el Liceo, su escuela, donde dedicaría su vida a la enseñanza de sus ideas, con el método aristotélico, fundado en la percepción y la observación de la naturaleza; sentando las bases de lo que sería posteriormente el paradigma de la investigación científica; el método de las ciencias naturales. En el Liceo, “Aristóteles propuso una división diferente de la filosofía: filosofía teórica (que incluye la teología, las matemáticas y la física), filosofía práctica (ética y política) y filosofía poética o productiva (técnica y arte)” . La modalidad metodológica aristotélica, por excelencia, es el seminario; así, en su escuela:
“el seminario de discusión y análisis se perfeccionó a tal grado que, partiendo de una información y problemas previos planteados por el Maestro, los interlocutores seminaristas, ponen en juego sus dotes intelectuales y analíticas en el proceso de depuración y esclarecimiento de las ideas; estableciendo como tarea importante las síntesis de las discusiones a cargo de uno de los discípulos más avanzados. Y precisamente, uno de estos alumnos destacados de Aristóteles fue Teofrasto; a la postre su sucesor, quien perfeccionó el concepto de Liceo, dotándolo de grandes y bellos jardines para las reflexiones al aire libre, salas de clase, habitaciones de descanso para la eventual estancia de los mejores alumnos (una especie de becados), además de una gran cantidad de libros para la enseñanza y el estudio. Bajo este modelo del Liceo, el Maestro escogía a sus discípulos y a los mejores los preparaba para asegurar su secesión; deviniendo estos alumnos destacados, sus seguidores y amigos; construyendo lazos muy cercanos a los familiares” .
Estas mismas ideas sobre la duda respecto de la certeza de la teoría geocéntrica, ya las había comenzado a consolidar Hipatia de Alejandría (370-415), partiendo de los trabajos astronómicos de Ptolomeo; sin embargo, como alumna destacada de su padre, Teón de Alejandría (filósofo y matemático), las aportaciones principales de esta mujer de ciencia de la antigüedad, se ubican más en el campo de las matemáticas. Y en esa combinación de matemáticas y astronomía, Hipatia logra demostrar (más no difundir ampliamente) que la Tierra gira en torno al Sol y que nuestro planeta no es el centro del universo, como se creía.
Cabe la precisión de que las dudas e interrogantes que se planteaba “Hipatia estaban basadas en las enseñanzas de Plotino, el fundador del Neoplatonismo, y de Iámblico, uno de los desarrolladores del Neoplatonismo alrededor del 300 d. C. Plotino enseñaba que hay una realidad última que está más allá del alcance del pensamiento o del lenguaje. El objetivo de la vida era apuntar a esta última realidad, la cual nunca podía ser descrita con precisión. Plotino enfatizaba que las personas no tenían la capacidad mental para entender completamente la realidad última en sí misma ni tampoco las consecuencias de su existencia” .
Se sabe que Hipatia fue brutalmente asesinada por cristianos, en medio de un conflicto entre facciones políticas en que estaban involucrados- coyunturalmente- dos de sus antiguos discípulos que eran dirigentes del gobierno civil y de la jerarquía de la iglesia, respectivamente.
Sin embargo, años más tarde con la irrupción de la lucha ideológica y política en Alejandría, se ven enfrentados tres de sus antiguos discípulos; un dirigente político (Orestes), un obispo (Sinesio) y un antiguo esclavo de Hipatia (cristiano). Cada uno por su lado vive el conflicto emocional de no poder ayudar a su Maestra, que se encuentra en medio de un conjunto de acusaciones difamantes de herejía y paganismo. Lo que finalmente la conducen injustamente a la muerte.
Hay que recordar que, según los registros históricos que tenemos, Hipatia fue asesinada por los cristianos, acusada de paganismo, pues sus ideas -que cuestionaban el pensamiento establecido como válido- eran consideradas un peligro para la juventud, ya que las enseñaba en sus seminarios de la Escuela platónica de Alejandría. En esta Escuela, según se deja ver en la película Ágora , Hipatia despierta en sus discípulos esa mezcla de amor, de celos y de rechazo; lo que genera conflictos en el grupo, donde convivían jóvenes de distintas clases sociales.
En el caso de Hipatia, es Davo, su antiguo discípulo y esclavo -convertido en un ferviente y fanático cristiano- quien vive las contradicciones del remordimiento, del amor no correspondido y la admiración por la mujer de ciencia, su Maestra; siendo ya demasiado tarde para salvarla, intercepta a sus correligionarios que la llevan ya al lugar de la ejecución, para lapidarla; los convence de que él la conducirá; pero ya no hay tiempo y tiene que actuar si quiere ayudar a su Maestra; él se redime, asfixiándola; salvándola de ser lapidada y exhibida desnuda ante la turba enardecida que la quería muerta; lo que es, sin duda, una extraña muestra de amor ante una trágica realidad inevitable.
En resumen, existe pues una doble moral; dos pistas hacia donde se inclina la actuación del discípulo que se considera malquerido por su Maestro. En el caso de Sócrates tenemos a Alcibíades jugando el papel del discípulo ignorado; y en la tradición judeocristiana encontramos a Judas, como el gran difamador que traicionó a Jesús, a quién entrega a sus detractores por 30 monedas. Y en Hipatia y Davo, encontramos la dualidad amor-odio que se expresa por una gran admiración y el arrepentimiento de haber contribuido a la comisión de un acto deleznable, difamante y calumnioso; producto de la barbarie y de la injusticia que culmina con la ignominiosa muerte de su Maestra.
4. Maestros y Discípulos. Del eros pedagógico a la transferencia amorosa
Cabe destacar que -según refiere Steiner- Sócrates era el maestro de los aristócratas, de la juventud dorada de Atenas; aquéllos que podían pagar sus emolumentos. En cambio, Jesús, el Maestro Galileo, reclutaba a sus discípulos entre los más pobres; gente corriente. “Y se sorprendieron de su doctrina, pues él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas” . Mientras que Sócrates, por medio de la mayéutica, les enseñaba a sus discípulos a indagar las respuestas a sus dudas por medio de la pregunta, de la reflexión y de la polémica. Y es quizás por ello que en la tradición occidental del conocimiento se pone el énfasis en la doxa y en la episteme; en la fe y la razón; destacando que la pedagogía y cualquier tipo de enseñanza, ha de sustentarse en la razón, en la teoría del conocimiento; en la epistemología de la ciencia. Dejando los asuntos de fe para las enseñanzas de las religiones. Vemos pues, en este contexto, más presente a Aristóteles que a Platón; pero son duda, Sócrates no se pierde en este proceso; sigue presente con la mayéutica; con el recurso de la interrogación ante la duda; y así, a una pregunta le sigue, probablemente, otra pregunta. Es un proceso permanente de indagación; una búsqueda constante de las respuestas, de las verdades, por el propio sujeto.
Steiner señala que el “Maestro, el pedagogo, se dirige al intelecto, a la imaginación, al sistema nervioso, a la entraña misma de su oyente” . Sin embargo, este enfoque enfático de la preferencia intelectual por algunos de sus discípulos, le trae al maestro problemas en su grupo de estudiantes; que con frecuencia se proyectan en los supuestos elegidos, siendo éstos últimos a menudo cuestionados y molestados por sus condiscípulos. Pues intuyen que se ha hecho presente una especie de eros pedagógico.
Pero ¿en qué consiste el eros pedagógico? Desde la perspectiva conceptual el eros es “deseo, placer y amor. Y en la docencia se traduce como el amor al conocimiento y por los estudiantes”. Y es indudable que “el eros pedagógico también influye en los alumnos en cuanto al deseo de conocer, de aprender más y más, de esa curiosidad innata que surge con el acercamiento a objetos que nos rodean para así poder instruirse en su vida diaria” .
Hay que decir también que si bien el eros pedagógico se expresa en las aulas, desde tiempos ancestrales, su manejo y regulación social están mediados por la ética profesional del maestro y por el respeto a la individualidad del otro; sin dejar de mencionar que los abusos y acosos lamentablemente también han sido frecuentes en los sistemas educativos; abusos que van desde el llamado acoso sexual hasta los daños físicos que lastiman la dignidad y el cuerpo de los discípulos. También se dan los procesos de transferencia que, desde la perspectiva psicoanalítica, se identifican por el enamoramiento del maestro por parte del maestro. Lo cual tiene una amplia explicación en los ensayos de Sigmund Freud sobre el amor de transferencia, de 1914 .
Más allá del proceso de transferencia -abordado formalmente por Freud hacia 1012- ya a finales del siglo XVI, encontramos referencia de un hecho que me parece ilustrativo sobre esa dualidad de Maestro y discípulo; y es el de la relación entre Michel de Montaigne (1533-1592) y Marie de Gournay; se relata que esta muchacha de 22 años (vieja ya para la época), le escribe una carta a Michel de Montaigne –un anciano que ya rondaba los 55 años- en la que le dice que “no puede vivir sin conocerlo y él parte de inmediato para encontrarla y cumplir, en los pocos años que le queden, esa suerte de redención intelectual y amorosa” . Y no tarda en recibirla en adopción pues Montaigne era un noble adinerado -contemporáneo de Miguel de Cervantes Saavedra- que se sentía en el ocaso de su existencia. Así que no le venía nada mal un aliciente de esa naturaleza para darle sentido a su vida
A partir de ese momento, “Gournay se convierte en la “hija adoptiva”, objeto de amor, editora y comentarista de su maestro y en creadora de una obra propia de títulos y orientaciones sugestivas que apenas se conoce. La historia del inventor del ensayo y la proto-feminista e injustamente olvidada Gournay resulta un capítulo fascinante en esa saga de magisterios eróticos entre maestros y discípulas que va desde Eloísa y Abelardo hasta Hannah Arendt y Martín Heidegger” .
Como puede apreciarse, esta relación cercana de los docentes y los discípulos es muy antigua; de hecho “desde los tiempos de Sócrates y Platón podemos ver como el ‘eros pedagógico’ ha influido en la educación entre los maestros y discípulos y la relación amorosa que existía entre ellos, era ese amor por querer estudiar y por querer enseñar, por el perfeccionamiento y mejora que se quiere ver en cada uno de los discípulos y de los alumnos” .
Como evidencia de ello están las historias de Sócrates con Alcibíades; o de Sócrates con Platón y de este último con Aristóteles. No todas estas relaciones han sido cercanas; muchas de ellas fueron divergentes; controversiales y cuestionables en términos conceptuales; de hecho, ahí cuando -y donde- se percibe que el discípulo ha superado al maestro frecuentemente presenciamos una ruptura; un cuestionamiento fuerte y polémico; lo apreciamos también en Arthur Schopenhauer (1778-1860) y Friedrich Nietzsche (1844-1900); el primero decía que todos “los individuos tienen una voluntad de vivir, una fuerza que les impulsa a vivir la vida y a afirmar su existencia sin pensar en los demás. Schopenhauer cree que es por esto que nos encontramos en un mundo donde dominan la codicia y la crueldad. Es por eso que determina que la solución pasa por aniquilar esa voluntad de vivir, es decir, negar la vida” . Para lo cual propone que el hombre puede crear una sociedad de apariencias, donde todo es bello y agradable; donde los problemas y la fealdad se oculten o simplemente se aprenda a ignorarlas; o bien convertirse en un asceta, en un ermitaño, alejado de esa realidad que -aunque existente- ya no la ve porque se ha alejado de ella.
Por su parte, Nietzsche, plantea que es necesario “convertir la voluntad de vivir en voluntad de poder, propia y diferente en cada individuo y que exigirá en mayor o menor medida la autoafirmación del individuo sean cuales sean las circunstancias” . Pero al contrario que Schopenhauer no cree que haya que eliminar esta voluntad de vivir, en el sentido que plantaba su Maestro.
Destaca Volker Spierling que la relación de Nietzsche y Schopenhauer resulta ser un poco extraña; empezando porque nunca se conocieron; sin embargo “el joven Nietzsche sentía honda veneración por Schopenhauer”; su primer contacto con un texto de Schopenhauer sucedió en 1865, cuando el joven tenía apenas dieciséis años; y Schopenhauer había muerto ya en 1860. Pero el Nietzsche maduro lo rechaza; lo cuestiona y se contrapone a gran parte de sus ideas; no obstante –subraya Volker- en el siguiente fragmento póstumo del año 1874, cuando Nietzsche tenía 30 años, anota: “Estoy lejos de creer que he entendido correctamente a Schopenhauer, en todo caso he aprendido a entenderme un poco mejor a mí mismo a través de él; y esta es la razón por la que le debo la más profunda gratitud” .
Es por ello que se comprende mejor la cita que Fernando Vásquez hace de Nietzsche, cuando afirma que nadie puede construir por ti el puente para cruzar el río de la vida, sino tú mismo; pues, al final de cuentas, es el propio estudiante quien ha de construir su propio conocimiento; siendo el maestro tan sólo un acompañante temporal –y coyuntural en ese largo trayecto que es el proceso de aprender a aprender; de aprender a convivir y de aprender a enseñar aprendiendo. A partir de lo cual, en mi libro sobre Docencia y Construcción del Pensamiento, dejo constancia de que:
“el maestro puede ser un excelente pedagogo y mejor didacta, pero sólo el alumno es responsable de trabajar para su propia formación, porque nadie más lo puede hacer en el lugar del otro; de hecho, el profesor enseñando está trabajando para ser él, un mejor maestro; y en ese proceso de enseñar, de dar, puede ayudar al alumno a ser mejor estudiante; pero al final de cuentas, no puede meterse en la conciencia del sujeto para que éste se supere y sea mejor; por lo que el acto de enseñar es una oportunidad, y sólo una, de compartir la experiencia temática; pero en los procesos de aprehensión, de reflexión, de comprensión y asimilación del conocimiento, sólo está el sujeto individual; acompañado de su contexto y de su experiencia; y únicamente a partir de este momento de soledad creativa, diseña las ideas, las conceptualiza y las comunica. Como resultado de ese proceso de construcción de las ideas, cada sujeto, cada alumno y cada maestro, es único; y es esa unicidad lo que se proyecta en el contexto de la enseñanza; y es ahí donde el alumno escoge a su maestro; como su modelo de sapiencia, de moralidad académica; de profesionalismo y de grandeza docente. Y esto sólo lo ve así el alumno en su maestro, cuando lo ha escogido; pero no lo escoge para siempre en principio, sino como meta inspiradora que le alumbrará su sendero; el del aprendizaje y búsqueda del conocimiento” .
Quizás el fortalecimiento de esa relación afectiva entre maestros y discípulos se deba en gran medida a la aplicación del enfoque de la pedagogía humanista en las aulas; pero no olvidemos que la educación con afecto no ha de confundir las relaciones de roles en las instituciones educativas; lo más importante es mantener la cordialidad y la sana distancia que dicta la ética y la prudencia, a efecto de no dar pie a las confusiones afectivas, más allá del vínculo docente. Pues hay que tener siempre presente que es el propio discípulo quien logrará aprender de las enseñanzas de su maestro; y no siempre por el camino que él le ha señalado; yo soy más partidario de la pedagogía socrática de la pregunta, de la reflexión conjunta pero de la construcción individual del conocimiento; sin perder de vista el entorno cercano; el contexto sociocultural donde nos movemos; y aquí considero ser más aristotélico.
5. Maestros y Discípulos. Una exploración actual
Debo subrayar que en mi formación como profesional de la educación tuve la fortuna de conocer y convivir con grandes maestros como Gaston Mialaret y Paulo Freire; además de quienes fueron mis maestros cuando estudié la licenciatura en Educación de Adultos en el marco de la Educación Permanente, en la Escuela Normal Superior “Morelos”. Es por ello que en el marco de esta investigación se contactó a los discípulos más representativos y cercanos a los maestros siguientes:
• Gastón Mialaret (Profesor emérito de la Universidad de Caen, Francia).
• Manuel Salvador Saavedra Regalado (Escuela Normal Superior de Michoacán Morelia, Mich., México).
• José Huerta Peña (Universidad Autónoma de Zacatecas UAZ, Zacatecas, Zac., México)
• Marco Antonio Salas Luévano (Universidad Autónoma de Zacatecas UAZ, Zacatecas, Zac., México).
• Angelina Uzín Olleros (Universidad Autónoma de Entre Ríos UADER, Paraná, Argentina).
• Antonio Alanís Huerta (Centro de Actualización del Magisterio en Michoacán CAMM, Morelia, Mich., México).
Se entrevistó a un total de 15 discípulos de los maestros mencionados; destacando aspectos relevantes sobre su personalidad, liderazgo, aportaciones a la educación, su estilo de convivencia en las aulas y responsabilidad profesional.
6. El reporte de la investigación. Las entrevistas a los discípulos
La decisión inicial respecto de los profesores incluidos en esta investigación se funda en hechos relevantes de carácter académico, tales como publicaciones, formación de investigadores, participación como conferenciantes en congresos nacionales e internacionales sobre lo educativo; pero principalmente porque han mantenido presencia y vigencia en el desarrollo de la educación en su entorno; destacando innovaciones, propuestas curriculares, creación de instituciones y programas académicos que se han destacado en la región, en el país o en el mundo.
6.1. Gaston Mialaret: Un educador universal
En relación con el profesor Gaston Mialaret, se contactó a la profesora María Teresa Estrela, de la Universidad de Lisboa, en Portugal, a efecto de realizarle la entrevista sobre el maestro; accediendo de inmediato a este propósito; debo decir que la doctora Estrela se graduó en la Universidad de Caen, Francia, a mediados de 1983; a cuyo examen de Doctorado de Estado tuve la oportunidad de asistir, siendo aún estudiante del Doctorado. En la actualidad, la Doctora Estrela forma parte del Instituto de Educação da Universidade de Lisboa en Portugal.
La Doctora Estrela precisa que le parece que las descripciones que se encuentran en la literatura educativa en relción con el concepto de Maestro son bastante idealizadas; descontextualizadas y generales que no permiten acercarnos al sujeto Maestro de carne y hueso. No hay que olvidar que los maestros son seres humanos con sus virtudes y defectos, como cualquiera otro. Y de hecho -sigue insistiendo- “debo decir que cuando me abordan para describir a un maestro en particular, frecuentemente me encuentro en la situación de referir a la persona o al personaje; y debo también aceptar que seguido caigo en el lugar común de señalar cracterísticas y rasgos a veces idelaizados; pues separar objetividad de la adminaración por la persona o el personaje resulta tan difícil que se suele caer nuevamente en las fórmulas de la generalización apologética”.
No obstante estas advertencias y aprecialciones iniciales, la Profesora Estrela me confía que prefeire refererir al profesor Mialaret de la Universidad de Caen; un profesor exigente y comprometido con la investigación científica en educación; yo mismo puedo atestiguar que, en sus seminarios, nosotros debíamos estar muy atentos pues sus enseñanzas podían aparecer de pronto y no volver a presentarse; así era y sigue siendo el Profesor Gaston Mialaret, un maestro que enseña con sus gestos, sus movimientos, su tono de voz y con su bonhomía.
Puntualmente la profesora Estrela precisa que:
“En la búsqueda de un enfoque científico para abordar el fenómeno educativo, me condujo en los años setenta, a inscribirme en los cursos de posgrado en educación que se ofrecían en la Universidad de Caen; en la cual existía ya un centro de investigacines en Ciencias de la Educación internacionalmente reconocido; cuyo laboratorio de Psicopedaghogía era dirigido por el Profesor Gaston Mialaret. Así, fue en una entrevista inicial y en seminarios dirigidos por él que le conocí de cerca. El Maestro se convirtió en mi Director de Tesis de Doctorado del tercer ciclo así como de la tesis de Doctorado de Estado, que sostuve en el año de 1983. A partir de lo cual se establecieron muy buenas y perdurables relaciones de amistad personal y profesional; que redundaron también en diversas y freuentes participaciones del Mestro Mialaret seminarios del programa de Mestría y Doctorado en educación de la Universidad de Lisboa.
Debo señalar que entre los rasgos más sobresalientes de su personalidad destaca una notable inteligencia lógica, combinada con un razonamiento científico refinado; integrando en sus conferencias y pláticas entre amigos, su conocimiento cercano de diferentes culturas científicas y humanísticas; así mismo, evidencia una gran capacidad para aprender a comunicarse de una forma clara y estructurada; con gran rigor cintífico y pensamiento crítico; destacando su lucidez mental y gran sentido del humor.
De igual manera, es importante subrayar que –según lo considero- su pensameinto se compone primordialmente de tres grandes convicciones: su creencia en las posibilidades de la ciencia para el conocimiento y dominio de lo real, (raíz positivista), para -con el tiempo- acercarse gradualmente al probabilismo de Popper; manteniendo cierta resistencia –pero la mente siempre abierta- frente a otras formas de investigación poco convencionales, como la investigación acción y los métodos cualitativos; detacando, sin embargo, la creencia en el potencial de la acción educativa,para la transformación de la sociedad (aunque debidamente evaluada y controlada en sus esquemas y procedimientos); la creencia en las posibilidades de la enseñanza de las ciencias de la educación, a pesar de sus dificultades epistemologiques, para obtener el reconocimiento de su valor científico.
Cabe señalar que las relaciones con los demás estudiantes eran generalmente cordiales, pero a veces parecía que respecto de algunos de ellos, debido quizás a los trabajos que presentaban para su discusión en el seminario semanal, se comportaba bastante exigente, haciéndose acreedores de críticas muy duras.
No obstante, en descargo de ello, debo coemntar que tenía pocas oportunidades de obsever los tratos con otros profesores, pero tengo la impresión de que existían lazos de amistad con algunos de ellos. En lo que respecta a los demás participantes del seminario, me parece que algunos merecen más consideración que otros, pero de hecho no tengo grandes recuerdos muy concretos en este sentido.
Respecto de su liderazgo, estoy segura que éste se asocia bien con su personalidad, con su competencia científica y pedagógica; le distingue la lectura rápida de las situaciones para avanzar en las soluciones pertinentes; posee una gran experiencia internacional que hace que uno lo reconozca como un ciudadano del mundo y por sobre todo, se le reconoce como un gran señor de la pedagogía; y en todo esto se sustenta su liderazgo, pua ahí donde va y se presenta, siempre es bien recibido por sus colegas.
Con respecto a sus contribuciones a la institución, debemos reconocer que es él quien ha creado y alimentado el prestigio del laboratorio de psicopedagogía y de los cursos de Ciencias de la Educación ofrecidos y desarrollaos en la Universidad de Caen. Sin embargo cabe señalar puntualmente sus grandes contribuciones al desarrollo de las Ciencias de la Educación en otras instituciones de otros países, donde tenía cursos con frecuencia, como es el caso de la Universidad de Lisboa, así como sus contribuciones a muchas asociaciones internacionales, que fueron creadas y conducidas por Gaston Mialaret durante largos períodos. También cabe destacar la gran influencia indirecta a través de sus numerosas publicaciones; traducidas a muchos idiomas, pero principalmente subrayar las grandes transformaciones educativas a través de la influencia en sus discípulos, de los cuales me incluyo. Sin esta influencia mi carrera profesional habría sido muy diferente” .
Así mismo, quiero dejar plasmada mi propia apreciación sobre el maestro Mialaret, a partir de mi experiencia; primero como estudiante de Doctorado en la Universidad de Caen y luego como colega y amigo durante ya treinta años.
Gastón Mialaret nace el 10 de octubre de 1918, en Cahus (Lot); realiza sus estudios de Educación Elemental en l’école de la rue Saint-Ferdinand, cuyo maestro fue Mr. Labussière.
Después de graduarse de la escuela secundaria realizó sus estudios la licenciatura, obteniendo el Diploma de Enseñanza Superior (DES), con especialidad en matemáticas de la Universidad de Toulouse; y obtiene también la licenciatura en psicología, del Instituto de Psicología de la Universidad de París y la Cátedra de pedagogía de la E.N.N.A. Así como el Certificado de Aptitud para la Inspección de las Escuelas Primarias y para la Dirección de Escuelas Normales.
El maestro Mialaret es lo que se llama en francés “une grosse tête”; es decir, se trata de alguien reconocido en su ámbito profesional como referente cuando se habla, en nuestro caso, de educación.
En este texto me interesa compartir con los lectores algunos rasgos del Profesor Gaston MIALARET, el hombre de ciencia, y al mismo tiempo, rendirle un merecido homenaje a Gastón, el joven maestro; amigo de sus colegas y de algunos de sus exalumnos; también es un testimonio sobre la trayectoria profesional de alguien que ha dedicado su vida a la educación y a la pedagogía; este es un enfoque exploratorio a sus orígenes, a su primeros pasos por las escuelas primarias y sus primeras experiencias en educación, en las escuelas públicas francesas; pasando por la École Normale Supérieure de Saint-Cloud, así como su integración en la Universidad como estudiante y después como profesor. Destacando su proximidad y aprendizaje junto a Henri Wallon, su gran maestro. Quien por cierto, a inicios de los años cincuenta, propusiera al Ministro de Educación de Francia, que fuera Gaston Mialaret el primer Director en Jefe del Laboratorio de Psicopedagogía en la universidad francesa. Lo cual, por supuesto, sucedió así.
Se habla de sus obras más emblemáticas, de sus primeros libros y sus incursiones en el nuevo mundo de las Ciencias de la Educación; del cual es fundador reconocido, junto con Maurice Debesse en la Sorbona, en París y Jean Château en Burdeos. Al mismo tiempo, fue un gran impulsor de la institucionalización de las Ciencias de la Educación en la Universidad francesa, en febrero de 1967. Jugando siempre un rol destacadísimo como líder visible de la corriente denominada Nueva educación y pedagogía experimental.
Se pone el énfasis también en sus primeras ideas para hacer de la educación y la enseñanza de las disciplinas, procesos de investigación, análisis y tratamiento con rigor y reconocimiento científico.
Sin embargo, quiero hacer notar que sus contribuciones a la educación, las proyectó desde el laboratorio de Psicopedagogía y las aulas de la Universidad de Caen, desde mediados de los años sesenta y hasta su retiro, como profesor activo, en 1984.
Se señalan algunos pasajes anecdóticos sobre temas relacionados con la vida académica del profesor, a sus seguidores y las instituciones que contribuyeron a su formación y desarrollo.
Se mencionan también algunos reconocimientos y otras distinciones como es el caso doctorados honoris causa; varios de ellos en el extranjero; destacando algunas de sus misiones académicas, así como la creación de asociaciones y otras organizaciones para llevar a cabo, promover y difundir investigaciones e ideas sobre la enseñanza de la ciencia, la investigación en educación y sobre la pedagogía. Donde los niños, los jóvenes y los maestros juegan un papel muy importante en el desarrollo y la transformación de nuestra sociedad; señalando puntualmente algunas de sus contribuciones más importantes al mundo de la educación. De última hora hemos sabido que el maestro Gaston Mialaret fue distinguido con el otorgamiento del grado de Comandante la Legión de Honor, en la Orden de Palmes Académiques, por el Presidente de la República Francesa, Mr. François Hollande, en abril de 2014.
Como ya se señaló, Gaston Mialaret es uno de los tres fundadores, aún vivo, de las Ciencias de la Educación en la Universidad francesa; esa condición de hombre de ciencia y educador activo lo llevó a crear y a dirigir diversas colecciones como la de Que sais-je? y L’éducateur de Press Universitaire de France (PUF), así como muchas otras, orientadas al análisis de la Psicología educativa; o bien, Métodos de investigación en Ciencias de la Educación; particularmente las colecciones y Diccionarios de Ciencias de la Educación; o Introducción a la pedagogía y Estadística para educadores.
Tan sólo como muestra se enlistan las obras siguientes:
• Psychopédagogie des moyens audiovisuels dans l'enseignement du premier degré, Paris, PUF, 1964
• Éducation nouvelle et monde moderne, PUF, 1966
• L'apprentissage de la lecture, Paris, PUF, 1966
• L'apprentissage des mathématiques, Bruxelles, Dessart, 1967
• Les méthodes de recherche en sciences de l'éducation, Paris, PUF, Que sais-je ?, n° 3699, 2004.
• Introduction aux sciences de l’éducation, Delachaux et Niestlé, UNESCO, 1985
• Pédagogie générale, PUF, 1991
• Les sciences de l’éducation, PUF, Que sais-je?, n° 1645, 11e édition, 2011.
• La psychopédagogie, Paris, PUF, Que sais-je?, n° 2357, 5e édition, 2002.
• Psychologie de l'éducation, PUF, Que sais-je?, n° 3475, 3e édition, 2011.
• Le Plan Langevin-Wallon, Paris, PUF, 1997
• Propos impertinents sur l’éducation actuelle, PUF, 2003
• Sciences de l’éducation : aspects historiques, problèmes épistémologiques, PUF, Quadrige, 2006
• Le nouvel esprit scientifique et les sciences de l'éducation, PUF, 2011
Ha sido protagonista y líder de grandes movimientos pedagógicos, entre otros, el Grupo Francés de la Nueva Educación (GFEN), el cual presidió de 1962 a 1969, habiendo sucedido a Henri Wallon. Dirigió el Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Caen, de 1972 a 1984 y asumió la dirección de la Oficina Internacional de Educación (UNESCO) en Ginebra (1987-1988). Fue invitado de honor al Congreso. Cuarenta años de Ciencias de la Educación. ¿La edad de madurez?, desarrollado en la Universidad de Caen, del 20 al 22 de febrero de 2007.
Una de tantas referencias sobre el maestro Mialaret, que retrata muy bien su personalidad, es la que hace Bartolomé Rotger Amengua, inspector en las Islas Baleares (España), cuando señala:
“Lo que para mí -desde la perspectiva de joven estudiante- era un mito pedagógico, por medio de la convivencia personal, se convirtió en una auténtica amistad, Gaston Mialaret es, ante todo, un hombre; una persona sencilla y rica en matices humanos, abierto a la vida y a las personas; tremendamente liberal y comprensivo. Tal vez por eso, ha sido y es un pedagogo de talla universal; porque muy difícilmente se puede ser un auténtico educador si antes no se es persona, en toda la acepción de la palabra.
En este contexto personal y profesional -ya que es mí es muy difícil, en Mialaret, separar ambos aspectos-, 1o que más llama la atención es la capacidad de renovación de este hombre. Nunca ha fijado su mente en asertos o dogmas pedagógicos inamovibles, siempre ha estado abierto a todos 1os movimientos pedagógicos mundiales” .
Esto que señala el maestro Bartolomé, no es para nada lejano a la realidad pues la presencia y el trato directo con el Maestro, provoca esa sensación de admiración y reconocimiento que sólo las grandes personalidades, francas y sencillas, como él, generan en los demás.
En este sentido, puedo afirmar que el 19 de junio de 2014, en el auditorio de la Coordinación de Posgrado de la UNAM, fui testigo de la tremenda expresión emotiva de una joven investigadora que presentó una video entrevista efectuada al maestro en su casa, con motivo del homenaje que se le brindó al Profesor Mialaret en el marco del Congreso Internacional de la AFIRSE, llevado a cabo en México, en la UNAM, del 17 al 20 de junio de 20114. Precisamente porque estas personalidades de los grandes maestros llegan a convocar también a grandes multitudes y emociones; y en efecto, la chica lloró de tan sólo recordar la sensación que le causó tener enfrente al Maestro, pues para ella, como para Bartolomé era estar frente al mito pedagógico, a quien sólo conocía por sus libros, leídos en la Licenciatura en la UNAM.
Una de tantas anécdotas de la convivencia con el maestro, es la que recuerdo cuando estábamos en la ciudad de Guadalajara, con motivo del lanzamiento del Doctorado en Educación Superior en la Universidad de Guadalajara (UdeG), en noviembre de 1991:
“Después de asistir a la inauguración del Seminario Internacional sobre Programas de Doctorado en Educación, en el Paraninfo de la rectoría de la Universidad de Guadalajara (UdeG), el profesor Gaston Mialaret y yo nos trasladábamos a un hotel en la ciudad de Guadalajara, donde tendría lugar el desarrollo de este importante evento académico con el cual se iniciaba el Doctorado en Educación Superior que poníamos en marcha en dicha universidad del occidente de México. Durante este trayecto de la rectoría de la UdeG al lugar de las conferencias y mesas de trabajo, el Profesor Mialaret –quien tenía a su cargo la conferencia de apertura- me comentaba que 20 años atrás, en 1971, participaba como ponente en un congreso internacional sobre educación, celebrado en Chicago, Ills, en los Estados Unidos de América, y que fue amablemente invitado por Benjamín Bloom a su laboratorio en la universidad. Su laboratorio –relata el Profesor Mialaret- era del tamaño de un aula universitaria y la mitad del espacio era ocupado por su computadora. De ese tamaño era el cerebro artificial en el que Bloom procesaba datos de sus investigaciones sobre psicología y pedagogía relacionadas con la complejidad de las operaciones mentales ; lo cual derivó, entre otras grandes aportaciones, en la denominada taxonomía de Bloom, para el diseño de objetivos educacionales.
Rememorando esa visita al laboratorio de Bloom, el Profesor Mialaret me confiaba que le decía a su colega que esa computadora enorme que ocupaba la mitad del espacio de su laboratorio, en el mediano plazo muy probablemente se vería reducida al tamaño de un libro. Y me señalaba: ¡Ahora –en 1991- mire, usted trae una pequeña computadora portátil que procesa textos y números, y no es más grande que un libro de bolsillo! Él se refería a una pequeña agenda electrónica digital Casio, de 64 Kilobytes , que podía almacenar un máximo de 10 hojas escritas en tamaño carta. ¡Cuánta razón tenía el profesor Mialaret! Y más razón tiene hoy cuando después más de 20 años de esa amena plática en Guadalajara (y 40 años después de Chicago) esa información enorme –casi infinita- cabe actualmente en una portátil diminuta o en un iPod o iPhone que se pueden guardar con facilidad en la bolsa de la camisa” .
Esta convivencia, que se acercó a la relación personal y familiar, me ha dejado no solamente una grande satisfacción por el privilegio de la amistad con el maestro sino que me confiere enormes responsabilidades en el ámbito académico y el de la amistad, al nombrarme el maestro, su sucesor metodológico.
Así mismo, quiero compartir en este informe de investigación otra anécdota con los viejos maestros, de quienes se aprende en todo momento. Se trata de una plática de sobremesa, después de comer en el Restaurante del 7º piso del edificio sede de la UNESCO, en París, en el año de 1992, a donde acudimos para participar en la Primera Bienal de la Educación y la Formación. Lo cual extraigo del Prólogo de mi libro Formación de Formadores .
“Estábamos comiendo en el restaurante que se encuentra en el edificio de la UNESCO, Gaston Mialaret, J.C. Filloux y Gilles Ferry y yo; y recuerdo bien que Filloux reflexionaba sobre la ausencia de Jacques Ardoino en la Bienal, siendo que era uno de los pilares del desarrollo de las Ciencias de la Educación en Francia y el mundo; pero parecía ser que Ardoino no fue invitado dada su actitud siempre crítica que lograba confrontar posiciones sobre política educativa y educación; las reflexiones de los tres profesores coincidían en que no sólo resultaba excluyente sino intolerante, pues a pesar del carácter provocador y crítica mordaz de Ardoino, éste poseía una inteligencia brillante y mucho le había aportado a la educación francesa. Respecto de lo cual comentó Filloux “Tanto tú Gaston, como Gilles y yo, estamos aquí por la educación y por la pedagogía y este tipo de exclusiones e intolerancias no debieran darse entre nosotros”.
Ya han pasado más de 20 años de esta lección de educación aplicada, por parte de esos viejos y grandes maestros; al menos así la asumí y la recuerdo; la llevo siempre conmigo y me ayuda a comprender mejor la otredad y los otros puntos de vista; siendo su sencillez una característica que les distingue. Pero también ha sido una extraordinaria lección de humildad ante la valía de los demás; pues aun cuando no piensen como nosotros merecen el respeto por sus ideas, en la misma medida que pretendemos sean respetadas las nuestras.
Para terminar, quiero dejar constancia de la reflexión y del sentir del maestro, respecto de su propia vida; en sus propias palabras señala:
“Personalmente creo que he tenido una vida plena, y aunque no haya logrado realizar todo lo que hubiera querido hacer, hoy puedo decir que estoy satisfecho. Y me gustaría añadir que he tenido - y que somos propensos a tener - una vida privilegiada: hacer un trabajo que nos apasiona, que nos enriquece y que nos mantiene en contacto con la gente joven; y eso no es dado a todos los profesionales. (…) "Otro privilegio de nuestra función (es) es que nunca hemos terminado de aprender y de formarnos".
6.2. Manuel Salvador Saavedra Regalado. Un maestro innovador y propositivo
Un profesor con amplia trayectoria y reconocimiento en Michoacán, es sin duda el maestro Manuel Salvador Saavedra Regalado. Es por ello que cuando decidí comenzar esta investigación sobre Maestros y Discípulos, consideré pertinente desde el principio, indagar aspectos de su personalidad, rigor académico y dedicación, a través de sus colaboradores cercanos en la vida institucional cotidiana.
Para cuyo propósito acudí al apoyo de la maestra Alejandra América Tozcano Hernández, colega del CAMM, que conoció de cerca el trabajo del maestro Saavedra. Y fue precisamente ella, la maestra América, la encargada de entrevistar a los discípulos del profesor; para lo cual hubo de desplazarse a la Escuela Normal Superior de Michoacán en Morelia, a efecto de conseguir las entrevistas respectivas; las cuales tuvieron como base un encuentro cordial con las personas entrevistas; utilizando para ello una guía de entrevista sencilla, pero precisa respecto de los ámbitos que nos interesaba indagar sobre el maestro.
Fueron entrevistadas las maestras Martina López Valdovinos y Ma. de los Dolores Calderón Zavala. Ambas son profesoras en activo en educación superior y que colaboran de cerca con el profesor Saavedra desde hace ya muchos años.
El maestro Saavedra, como le conocemos todos sus exalumnos y colegas, comenzó sus incursiones en la docencia, en la educación primaria, en 1959; ha cursado diversos Diplomados del nivel de Posgrado; posee los grados académicos de Maestro en Ciencias de la Educación (1979-82) por la Escuela Normal Superior José Ma. Morelos de Morelia y el de Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación (1999-2000) por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de Madrid, España.
De la información levantada por medio de los instrumentos de entrevista se destaca que conocieron al maestro cuando ellas cursaban la carrera de educadoras en la Escuela Normal. Le reconocen un gran liderazgo y disciplina intelectual para la creación de propuestas innovadoras para mejorar la calidad de la educación que se ofrece en el Estado de Michoacán. Es poseedor de una gran intuición científica, complementada con la necesaria reflexión teórica y visión estratégica; manifestando siempre una actitud coherente y pertinente cuando presenta y defiende sus ideas y propuestas educativas.
Su capacidad de relación con los demás se evidencia en la convivencia cotidiana donde se comunica de manera prudente y respetuosa; de igual manera que lo hace en el aula con sus discípulos y por medio de sus libros. Resaltando que su liderazgo se fundamenta principalmente en el trabajo en equipo; manifestando siempre la expresión de un pensamiento estratégico y organizado.
El Maestro Saavedra ha sido creador de diversos programas e instituciones que han buscado siempre el mejoramiento y superación académica de los maestros michoacanos; tal es el caso del Instituto de Capacitación del Magisterio Estatal (ICME); la licenciatura en Educación Permanente que se ofreció en la Escuela Normal Superior Morelos; de igual manera creó el primer programa de posgrado en educación en Michoacán, a principio de la década de los ochenta, en la misma escuela normal. Así mismo, impulsó el programa de posgrado en educación en la Escuela Normal Superior de Michoacán (ENSM), que incluye la Maestría y el Doctorado.
Las maestras subrayan que el profesor Saavedra es una persona excelente y muy humano; sabe diferenciar muy bien los problemas personales y las diferencias ideológicas; habiendo realizado y coordinado diversos estudios e investigaciones educativas que han actualizado estados del conocimiento en algunos ámbitos de lo educativo. Puntualizan que es un profesional de la educación que se interesa y se ocupa de la actualización profesional de las personas que trabajan cerca de él; compartiendo siempre sus saberes con sus colegas. Coincidiendo en que el doctor Saavedra es un excelente maestro y mejor persona.
6.3. José D. Huerta Peña. Poeta y artista de la educación
José D. Huerta Peña es uno de esos raros personajes que aunque quisieran mimetizarse en la cornisa de un balcón de Zacatecas, o en el Callejón del Indio Triste, su propia aura los delataría. Es un personaje tatuado a la UAZ; a su historia, a sus anhelos y a sus conflictos; y desde tiempos ancestrales siempre se le ve detrás de un viejo escritorio en el vestíbulo de lo que lucha por ser -todavía- su consultorio dental; cuyo sillón odontológico sufre para hacerse de un lugarcito para hacer su función, en ese espacio pleno de libros amarillentos, hojas sueltas, y revistas; de aforismos o poemas inconclusos; y hasta alguna minúscula escultura de madera en ciernes que no pierde la esperanza de llegar a ser, algún día. Así es el consultorio de Pepe Huerta, el dentista; un local discreto y sobrio, que se ubica en la calle Guerrero; también conocida como la calle de los médicos. Y desde que yo le conozco, ese consultorio parece más una biblioteca de un científico compulsivo, buscando el conocimiento, que un aséptico espacio clínico para la limpieza y la atención dental. Sin embargo, cuando llega un paciente, Pepe Huerta lo atiende de manera diligente, eficiente y respetuosa; luego, cuando el paciente sale del lugar, el maestro Huerta Peña regresa a su lectura suspendida; o al tallado de una figurilla de madera o bien al garabateo de nuevos aforismos o poemas.
Hace tan sólo dos meses (el 4 de junio de 2014), en Zacatecas, con motivo de la presentación de mi libro de Docencia y construcción del pensamiento, de la que él fue amablemente el principal organizador, Pepe Huerta me obsequió el libro titulado “1977 Autonomía y sociedad en Zacatecas (Una historia recuperada)”; es un libro pluriautoral, como él bien lo define, donde se relatan los hechos nefastos de los días aciagos de inestabilidad política y social que vivió la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ ).
En la dedicatoria -que mucho le agradezco- señala con precisión que es una obra que “es testimonio colectivo de los acontecimientos que cimbraron para bien a nuestra alma mater: La Universidad Autónoma de Zacatecas”. Más adelante, en la página 287, dice que no son “los únicos sobrevivientes del movimiento universitario de 1977, ni el total de los testigos de aquel hecho (…) Esos testimonios pluriautorales y actorales son una acción contra el olvido, un derecho que nos otorga la vida, una epifanía donde se revela nuestra verdad sobre aquellos hechos” . En esta obra se da cuenta de las posiciones intelectuales, de las convicciones políticas e ideológicas de un puñado de profesores que defendieron la autonomía universitaria en esos años difíciles.
He de señalar que conocí al maestro José D. Huerta Peña en abril de 1986, en Morelia, Mich., México, en el Primer Encuentro Nacional de Investigación Educativa (con participación internacional) cuyo diseño y organización estuvo a mi cargo, cuando creamos (y lanzamos al mundo de lo educativo) el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación (IMCED).
En ese mes de abril el doctor Huerta venía al frente de una delegación de investigadores zacatecanos, procedentes de varios centros e institutos de investigación científica de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ); entre ellos el Centro Universitario de Investigación y Docencia (CUID); de la Facultad de Odontología; de la Especialización en Docencia Superior y de la Maestría en Filosofía e Historia de las Ideas.
Desde entonces hemos mantenido comunicación académica y amistad que ha permitido la realización de una gran diversidad de proyectos, cursos, seminarios y programas de desarrollo educativo conjuntos, que han hecho de la UAZ –en mi caso- una institución a la que le guardo gran respeto y cariño, pues además del Dr. Huerta, he construido grandes amistades allá.
El Dr. José D. Huerta Peña es un pionero de la educación superior en Zacatecas; particularmente de la actualización y profesionalización de los docentes de la UAZ, motivándolos e invitándolos para fortalecer su formación profesional permanente, para brindar una educación de mejor calidad. Es creador del modelo educativo del currículum modular en la –entonces- Escuela de Odontología de la universidad, a mediados de la década de los setenta; de la institucionalización de los programas de investigación y de planeación en la UAZ; de la Maestría en Ciencias de la Educación; siendo también gestor e impulsor de grandes convenios interinstitucionales de cooperación entre Programas, Institutos, Centros de Investigación y Universidades, con los que se pudiese apoyar el desarrollo educativo de los maestros e investigadores de la UAZ.
Fue así que generamos -conjuntamente con el Dr. Huerta- programas y proyectos de reforma universitaria en los años noventa, para la UAZ, en los que pudimos contribuir un poco en la proyección académica de la universidad, principalmente en la formación de los cuadros profesionales necesarios para el impulso de una nueva cultura académica y profesional de la universidad.
Debo decir que esta relación y permanente vinculación de mi persona con la UAZ ha pasado a una etapa de dinamismo y desarrollo institucional más endógeno, en virtud de que hoy la UAZ cuenta con un personal académico y de dirección, altamente capacitado y profesional; por lo que mi participación y cooperación hoy es más espaciada y esporádica. Lo que indica, quizás, que logramos construir la base profesional y especializada necesaria para que la universidad hoy forme parte del Consorcio de Universidades Mexicanas, y que esté construyendo y consolidando sus propios liderazgos.
En relación con el Dr. Huerta Peña, se entrevistó a tres profesores de la UAZ, que han conocido al maestro desde que ellos eran estudiantes; tal es el caso de los odontólogos, César Luis Mendoza y Martha Elena Hernández Montoya; así como de uno de sus colaboradores más cercanos, Rogelio Bernardo Neri López, quien siempre ha estado al lado del maestro Pepe Huerta, apoyándolo en el área administrativa y de gestión institucional.
César Luis (Menoti) relata que su primer contacto con el Dr. Huerta no fue, para nada, cordial; resulta ser que él venía condicionado –y prácticamente expulsado- de la Facultad de Medicina, pretendiendo iniciar estudios de odontología (era eso o nada) en una escuela que venía cursando un enorme conflicto político y de franca ruptura institucional; así que César fue aceptado a condición de que se portara bien y que no se metiera en problemas en la escuela; lo cual no ocurrió así, a los ojos del recio Dr. Huerta. Así que la inserción de César Luis, en la naciente Escuela de Odontología, se dio en el marco de un desencuentro controversial y ríspido.
Sin embargo, Menoti apunta que el Dr. Huerta fue su Director; luego su maestro en la Escuela y posteriormente su condiscípulo en el estudio de una Especialidad en Docencia Superior. Así que esas diferencias de los primeros contactos se fueron desvaneciendo con el paso de los años; llegando a ser hoy grandes amigos, pero sin que ello les limite decirse de frente las verdades cuando es necesario, pues precisamente la amistad obliga a la honestidad y la franqueza con los amigos.
Martha Elena Hernández Montoya (Martuchis) precisa, que el Dr. José Huerta Peña era el Director de la Escuela de Odontología en 1973, cuando ingresó como estudiante; habiendo concluido en 1977; y sin duda fueron años difíciles para la institución educativa porque la UAZ tenía 2 rectores; uno impuesto y otro electo democráticamente; y por supuesto, en atención a sus principios democráticos y sus convicciones de izquierda, Pepe Huerta defendió siempre el lado de la honestidad y la justicia; lo que estaba del lado del Rector electo en las urnas.
En ese ámbito, pleno de conflictos, estudió su carrera de dentista la maestra Hernández Montoya y una vez concluidos sus estudios se incorporó, a invitación del Director, como investigadora y como docente en 1980; destaca que el liderazgo del maestro Huerta es sólido y visionario; líder nato y honesto; y si bien con ideas fijas y convicciones arraigadas, siempre fue muy buen docente; informado, creativo y conductista pero buen odontólogo; innovador y propositivo.
La maestra Martha Elena subraya que en 1977, en la cúspide del conflicto universitario, el Dr. Huerta se quedó prácticamente solo en la escuela y recurrió a maestros externos para salir a adelante con la institución. Por su carácter firme, sus convicciones democráticas, por la defensa de la autonomía universitaria y por su conciencia social, el doctor Huerta es considerado una pieza clave en la consolidación de la vida democrática universitaria en Zacatecas. Afirma que el doctor Huerta no es de los que quieren quedar bien con todos; él te cuestiona, te hace reflexionar y te incita a que investigues; te pega en el amor propio; y con frecuencia me daba la impresión de ser un gran misógino, pues igual te trataba como si fueras un varón; no te concedía nada. Era como si dijera algo así como…. Si lo quieres…. Gánatelo!
La maestra Hernández Montoya abunda en esta faceta de Pepe Huerta, y afirma: “debo admitir que nunca nos faltó al respeto; siempre fue muy directo y sincero; reacio, desconfiado y poco diplomático; y aunque ahora es más abierto y buen amigo, sigue siendo muy franco y a veces necio; se aferra mucho al pasado glorioso; y yo se lo digo, porque podemos tener diferencias pero nunca nos faltamos al respecto”. No obstante, cuando se le ocurre un proyecto y nos convoca, acudimos a su llamado porque sigue siendo un imán que atrae, por su trayectoria y personalidad subyugante; por su capital cultural y porque -sin proponérselo- ha dejado huella indeleble en la Universidad Autónoma de Zacatecas.
Siempre ha sido para sus alumnos un ejemplo, pues a la par del ejercicio de la docencia y la investigación siempre mantuvo su consultorio activo; lo cual hace hasta el día de hoy. Siempre se le recuerda como un profesor con algún libro en proceso de lectura; incitando a los alumnos a leer otras cosas distintas de la odontología; a veces les decía que se salieran del diente; que se informaran sobre temas de actualidad, que aprendieran a sostener conversaciones sobre temas diversos. Martuchis abunda y precisa: si Huerta se propone y se compromete en alguna actividad o proyecto, hay la seguridad que los sacará adelante. Es una persona de hechos; siempre congruente; lo cual demuestra en todo lo que emprende y lo que hace.
Tanto Martuchis como Menoti coinciden en señalar que el maestro Huerta ejerce un liderazgo con honestidad y bonhomía; pero también aprecian que su personalidad se funda en mantener un alto ego y arrogancia que con frecuencia se proyecta como autoritarismo; pero también reconocen que el doctor Huerta es altamente disciplinado, serio, muy preparado y comprometido con lo que hace. Hacen notar que el maestro Huerta siempre les exigía que estudiaran diario en sus libros y sus apuntes; que hicieran tareas, que participaran en el aula respondiendo preguntas o planteando problemas de la especialidad para su reflexión y tratamiento en la clase. Además, les pedía que escribieran artículos sobre los temas de estudio y llevaran planteamientos y resultados de casos clínicos reales; destacando el diagnóstico, el pronóstico y el plan de tratamiento. Y les machacaba en el aula; si ya estás aquí, hazlo; pregunta, pregunta, pregunta……! Ambos destacan que el doctor José Huerta ha sido -y sigue siendo- un excelente profesor; siempre preparado para cada clase; cuestionador, crítico y analítico; y jamás irresponsable.
Pero a pesar de su personalidad fuerte y franca, Huerta establece relaciones con la gente, con suma facilidad; y debemos reconocer que a muchos de nosotros -y a varias generaciones de odontólogos- nos formó con el ejemplo del trabajo. Particularmente, Menoti dice que el doctor Huerta es una hormiguita; siempre está abonando al sostenimiento del hormiguero; y cuando la ocasión lo amerita, Huerta no reconoce días festivos, ni fines de semana, ni vacaciones. Así que, quienes trabajan con él, saben que así es él; van a trabajar mucho pero también a aprender, pues se trata de una personalidad compulsiva cuando se convence y se compromete en los proyectos.
En gran medida, su liderazgo se caracteriza por dar certeza; es muy directo y no se anda con rodeos; sabe muy bien cómo relacionarse con las personas; sabe decir “tú eres bueno para esto”; y a pesar de dar la impresión de ser un líder autoritario, goza de un gran reconocimiento entre sus colegas, sus alumnos y los funcionarios universitarios.
Como ya se ha dicho antes, el Dr. Huerta encabezó la construcción del sistema curricular de enseñanza modular en la Escuela de Odontología de la UAZ e hizo todo lo necesario para que funcionara bien y evolucionara hasta convertirse en una propuesta de formación profesional vinculada con la comunidad; creando un modelo educativo social, económico y de servicios que generaba –y sigue generando- recursos propios para mantener la autonomía financiera de la escuela.
De manera destacada, se puede apuntar que fue el principal gestor e impulsor de la Federación Mexicana de Facultades y Escuelas de Odontología (AMFEO) del país; pero – a decir de César Luis- quizás algo de lo más importante que hoy se le reconoce al Dr. Huerta, fue haberse “fajado muy bien los pantalones” a mediados de los setenta, en lo que ha sido –probablemente- la peor crisis política que ha vivido la UAZ. Impulsó tanto los intercambios académicos en el marco de la AMFEO como la publicación de revistas y libros en la UAZ; organizó congresos y participó como ponente en otros países, dejando en alto el nombre de la Universidad.
Tanto Martuchis como Menoti expresan que -como persona- se puede afirmar que el calificativo de polifacético, le acomoda muy bien a Huerta; porque lo mismo garabatea un aforismo, que construye un discurso filosófico; una crítica constructiva, o un sensible poema; pero no es todo, también se le da muy bien la bohemia, el canto, la guitarra, la escultura, la composición gráfica y el dibujo.
6.4. Marco Antonio Salas Luévano. De personalidad discreta pero muy efectivo
He de comenzar diciendo que conocí a Marco Salas hacia 1998, siendo un alumno de la Maestría en Ciencias de la Educación, en la UAZ. Yo tenía a mi cargo el seminario de Investigación y Planeación Prospectiva en la Maestría, y él formaba parte de un grupo donde estaban algunos docentes de la propia universidad y otros del sistema educativo estatal. Muchos de ellos hoy ya han obtenido el grado de Doctorado y han publicado diversos libros.
De entrada, debo decir que de los alumnos que tenido la fortuna de tener en mis cursos y seminarios de posgrado, Marco Salas representa muy bien al estudiante profesional, responsable y cumplidor. Le caracteriza la discreción y el bajo perfil; pero es dueño de una personalidad que da confianza y credibilidad cuando se habla con él. Es muy estudioso y analítico, pero no es de carácter protagonista; eso sí, si uno quiere que las tareas, los compromisos, el trabajo o que las cosas salgan, uno puede confiárselo a Marco Salas; y entregará buenos resultados en tiempo y forma. Y he de mencionar que estuve muy motivado por el trabajo académico que estaba realizando para ese grupo de Marco Salas, por su entrega y profesionalismo; así que, después de 5 horas de trabajo áulico en la Maestría –y mientras los alumnos hacían tareas de equipo por la tarde- yo pasaba las tardes reflexionando y escribiendo mis ensayos en el Café La Acrópolis, del centro de la ciudad de Zacatecas. Eso lo hice por varias semanas, mientras estaba al frente de mi seminario.
He de subrayar que por esos años yo estaba trabajando fuerte la línea de investigación prospectiva y la de planeación estratégica; en cuyo contexto escribí cuatro ensayos que tuvieron un gran impacto en mis alumnos y lectores de finales de los años noventa. Me refiero a “Tiburones, cocodrilos, pulpos y peces en las instituciones”; Planeación prospectiva y estratégica; ¿Grupos o equipos de trabajo? y La educación del futuro.
De hecho, algunos exalumnos de esa generación se interesaron tanto por la investigación prospectiva que generaron investigaciones y estudios de planeación prospectiva y estratégica en la UAZ, llegando incluso a publicar artículos y libros sobre el tema. Tal es el caso, precisamente de Marco A. Salas Luévano y de Manuel Martínez Delgado.
Todos estos trabajos –que se mencionan arriba- se publicaron en la revista digital Contexto Educativo, de Buenos Aires, Argentina. Habiendo tenido una extraordinaria difusión en el ámbito de lo educativo en el mundo de habla hispana; pues luego de Contexto Educativo, estos ensayos fueron publicados también en otros sitios digitales, tales como Sappiens.com, de Girona, España; e incluso en México, en la revista Panorama Universitario.
Hoy, todos estos trabajos forman parte de un libro publicado por la UAZ, que se titula Transformación y cambio en las instituciones. Un asunto de ideas y de sujetos. De tal forma que cuando se presentó la oportunidad de publicar el libro, le pedí a Marco Salas que lo prologara y que se integraran a la edición algunos trabajos de su autoría y de Manuel Martínez.
Hoy Marco Salas ha desarrollado un trabajo extraordinario en el impulso de la investigación científica y del posgrado en la UAZ; logrando la acreditación de una gran cantidad de programas académicos de educación superior –principalmente de posgrado- alcanzando una cifra récord que ha duplicado las acreditaciones hechas en administraciones anteriores en un periodo similar; y Marco lo ha hecho a su estilo; discreto pero efectivo.
6.4.1. Los discípulos de Marco Antonio Salas Luévano.
Cuando indagué en torno a quiénes debería consultar para que me dieran aportaciones sobre el Maestro Salas, encontré varias posibilidades; al final me decidí por Elsa Ibarra Ocampo, Manuel Sánchez Guerrero y María Esthela Zamora Flores.
Han conocido al maestro en ámbitos distintos; Elsa al ingresar a la Maestría en Investigaciones Humanísticas y Educativas (MIHE) de la UAZ; Manuel le conoce en la Unidad Académica de Docencia Superior (UADS) de la universidad; y María Esthela, desde cuando ella cursaba la carrera de Odontología, en 1992, y posteriormente en la propia MIHE de la UAZ; habiendo sido su maestro nuevamente.
Destacan los tres que Marco Salas se caracteriza por dar un trato respetuoso, directo y personalizado a sus alumnos; sin importar lugar ni horarios. Es dueño de amplios conocimientos sobre lo educativo; pero no es arrogante, más bien es sencillo y de trato amable. Es un bran motivador, abierto al diálogo y propicia la reflexión con el otro. Proyecta un estilo de pensamiento profundo; bastante crítico, creativo y propositivo; serio y formal; ayuda a pensar distinto; es todo un profesional de la educación. La convivencia con Marco Salas es de mucho respeto y cordialidad; muy sensible y amable.
Los tres entrevistados consideran que el liderazgo de Marco se cimenta principalmente en su calidad humana, apoyada por su profesionalismo y solvencia académica. De hecho es un tipo de liderazgo que pene énfasis en la convivencia; pro que ante los problemas, siempre les encuentra soluciones y las propone para llevarlas a cabo; invitando a los demás a sumarse al trabajo. Pero si no es así, él lleva a cabo las tareas necesarias para cumplir con las responsabilidades.
Las aportaciones de Marco Salas a la UAZ son muchas y recientes; por ejemplo, se señalan las siguientes:
• Coordinador de la Maestría en Ciencias de la Educación de la UAZ
• Director de la Unidad Académica de Docencia Superior de la UAZ
• Organizador de Congreso nacionales e internacionales de investigación educativa
• Acreditación en el Nivel 1 de CIEES a la Maestría en Ciencias de la Educación.
• Acreditación en el Programa Nacional e Posgrados de Calidad (PNPC) a la Maestría en Investigaciones Humanísticas y Educativas (MIHE).
• Creación del Cuerpo Académico 190 (Ya consolidado) del cual es Líder.
• Firma de convecinos de intercambio académico, tanto nacionales como internacionales.
• Creación de REDES entre profesores e investigadores, tanto nacionales como del extranjero.
• Asesoría destacada de tesis de Maestría.
• Producción de libros y artículos; lo que le ha permitido incorporarse al Sistema Nacional de Investigadores (SIN).
• Contar con perfil PROMEP desde hace aproximadamente15 años.
Los entrevistados señalan que les ha significado una gran experiencia trabajar y convivir con el Doctor Marco Antonio Salas Luévano; pues han aprendido de él su sencillez, amabilidad y manera de tratar a los demás en beneficio del trabajo en equipo. Ha sido una experiencia enriquecedora, que les ha aportado grandes conocimientos científicos y académicos.
Finalmente, al estar redactando este informe de investigación, he tenido comunicación telefónica con Marco y he sabido que ha sido removido de su cargo; y no precisamente por incompetencia sino por interés político de grupo, que ven en la gente que trabaja -y que entrega buenos resultados- a enemigos potenciales para sus planes de inserción en la vida política y pública de la universidad. Cumpliéndose el adagio muy nuestro de que si eres notable porque trabajas y eres responsable, te conviertes en enemigo de los negligentes y de los flojos; que siempre están agazapados esperando la oportunidad para quitarte de en medio porque tu luz los ciega y no les deja ver más allá de sus narices; pues padecen miopía intelectual y pereza crónica.
En este contexto, se cumple por enésima vez que los cocodrilos, los tiburones y los pulpos de las instituciones no permiten que se les ponga en evidencia como tramposos, incompetentes y miopes, pues la envidia les corroe las entrañas; destruyendo cualquier evidencia de éxito y de claridad en las instituciones educativas. Este texto de los Cocodrilos los tiburones y los pulpos (en su primera versión) precisamente, fue materia de análisis en los seminarios de Investigación y planeación prospectiva que coordiné en los grupos de la Maestría en Ciencias de la Educación de la UAZ, a finales de los noventa; justamente hablo del grupo de Maestría donde estudiaba Marco Salas.
6.5. Angelina Uzín Olleros. Una filósofa argentina en el mundo de la pedagogía
Angelina Uzín Olleros es Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), de Paraná, Argentina; es profesora titular de la cátedra de Ética y de Filosofía Política en la Facultad de Trabajo Social de la UNER; donde inspira a sus alumnos a cultivar la reflexión filosófica y el cuestionamiento de la realidad y de los hechos sociales. Es hija del gran abogado argentino Fermín Uzín Olleros (1901-1964), a quien ella reconoce que su padre le dejó la más valiosa de las herencias, cultural y moral, cuando señala que él le enseñó esta convicción: "Lo único que tengo lo llevo puesto". Y en efecto, Angelina Uzín nos deja esa impresión cuando se la conoce; es una mujer que está dispuesta a compartir lo que sabe con los demás; una mujer profesional comprometida con las causas sociales, con el conocimiento, sus estudiantes y con la cátedra. Yo le conocí acá en México, en ocasión de una visita que ella realizó a la Universidad Pedagógica Nacional, en la Unidad que funciona aquí en Morelia, Mich. Ella acudió a una invitación del CAMM, hacia el año 2007, gracias a la intermediación del Dr. Francisco Guzmán Marín; amigo común.
Impartió una charla con profesores de la institución y con estudiantes de posgrado, sobre el sistema educativo argentino y otros asuntos de interés académico para los participantes. Y desde entonces hemos mantenido una cercana y recurrente comunicación en asuntos educativos de interés mutuo.
La doctora Uzín Olleros publicó, en el 2008, un libro sobre al pensamiento filosófico de Alain Badiou, titulado Introducción al pensamiento de Alain Badiou. Edit. Imago Mundi, Buenos Aires, Argentina. En este libro, según destaca en una entrevista video grabada , invita a reflexionar sobre las ideas de este filósofo francés; un militante de izquierda nacido en el año de 1937, en Rabat, Marruecos. Destacando que sus obras principales y más conocidas son: Teoría del Sujeto (1982), El ser y el acontecimiento (1988) y el Manifiesto por la filosofía (1989).
Por medio de la propia doctora Uzín he podido contactar a algunos de sus discípulos; a Jorge Ermácora, Alberto Marangoni y a Gladis N. Banegas. Precisamente Gladis señala que conoció a la maestra Uzín Olleros en la cátedra de Antropología Filosófica, de la carrera de Filosofía, en la UADER. Precisa que era la docente titular y ella cursaba como estudiante esta materia. Destaca que es una mujer con una gran empatía, cálida, abierta, sociable. Como docente, transmite el amor por el conocimiento y es muy generosa en la donación del saber. Se interesa por integrar al ámbito académico a sus estudiantes, posibilitando que se conecten, alentándolos a adentrarse en el bellísimo camino de la filosofía con libertad; continúa su formación, y así, enseña con su ejemplo y entusiasmo que es una senda que no se acaba.
Por su parte, Alberto Marangoni, exalumno de la Maestra, precisa que a un docente o profesional no sólo se lo conoce personalmente, sino por otros medios; como por ejemplo el impacto o repercusión de su pensamiento en el ámbito académico o público. En su caso –subraya- dice que ha tenido conocimiento, primero, de la forma de trasmitir su enseñanza de la materia, y las diversas publicaciones que ha tenido oportunidad de leer de las que ha editado la Doctora Uzín Olleros. Y abunda, éstas han sido las razones por las cuales he tenido la oportunidad, no sólo de conocer personalmente, sino de presenciar cada una de sus clases, de las cuales siempre me llevo su enseñanza.
Ante la pregunta sobre cómo definiría el pensamiento de su maestra, Gladis afirma que lo haría con las propias palabras de Angelina, y las de su “maestro” –A. Badiou- a quien se remite su escritura y pensamiento: La filosofía es “ese gesto que reúne y convoca”… “Todo pensador está amparado por la tradición pero al mismo tiempo se encuentra parado –situado- ante lo recibido”…. “Debemos cambiar los pilares de la existencia colectiva. …el ser humano es capaz de otra cosa que toda esa violencia: es capaz de entrega, de amor. Tiene una doble capacidad. Puede ser un animal de competencia pero también un animal altruista, interesado en la acción colectiva, capaz de encarnar ideales, puede ser un enamorado o un científico desinteresado. Saber qué aspecto del ser humano alentamos es una decisión fundamental…”
En palabras de Gladis, la doctora Uzín Olleros se relaciona con los otros sin prejuicios; abriendo lazos que conecten a las personas. A través de sus clases, participando –invitada- en programas de radio y televisión; escribiendo libros, artículos de forma directa en sus conferencias; considera que su liderazgo se asienta en su capacidad de apertura, conocimiento y empatía. Pero Marangoni, insiste en que los rasgos que puede destacar de la Maestra Uzín, son sus convicciones, su compromiso y pasión por la trasmisión de conocimiento de la manera más clara y precisa posible; su pensamiento es claro, convincente, coherente, y desligado de todo tipo de contradicciones. La manera de relacionarse siempre ha sido muy cordial y respetuosa.
Respecto del liderazgo, Marangoni hace notar que éste se construye con un trabajo comprometido tal como lo ha sostenido la Maestra; lo cual se evidencia con la amplia trayectoria que nos habla de su amplio compromiso, no sólo con la docencia, sino con los alumnos que atiende en sus cursos y seminarios. En los cuales se manifiesta un gran esfuerzo por poder trasmitir y enseñar de la manera más simple y didáctica posible.
Rememorando las principales aportaciones de la maestra Angelina Uzín, Gladis Banegas afirma que ha contribuido al crecimiento académico de los estudiantes y colegas docentes en la universidad; impulsa el acercamiento a otras universidades y colegas de otros países; se preocupa por la formación de los jóvenes y por el impulso de la investigación. En cuya perspectiva, Alberto Marangoni señala que los principales aportes que le reconoce a su Maestra, son la trasmisión clara de pensamientos teóricos; lo que en muchos casos resulta ser complejo para poder comprender directamente desde las fuentes como lo son los libros.
Finalmente, destaca que es una persona sumamente generosa, con su tiempo, conocimiento, material bibliográfico, experiencias e ideas que comparte. Es una persona inquieta, solidaria, agradable, con una gran fortaleza, que defiende sus ideales y los fundamenta con los argumentos necesarios para provocar la reflexión y detonar el conocimiento propio en los otros.
6.6. Antonio Alanís Huerta. Pionero de los estudios de posgrado en Educación
Es muy complicado escribir sobre uno mismo; principalmente porque no se trata de una autobiografía; ni siquiera de una semblanza. Se trata más bien de un relato de algunos hechos relevantes de memoria; una memoria que se matiza con grandes experiencias; con viajes a otros estados de mi país, de México; o a otros países para participar en congresos, en cursos o en seminarios; y por supuesto, se trata también de experiencias docentes en las aulas de jardines de niños, de escuelas primarias o del posgrado en universidades, en otras instituciones y en el propio CAMM.
No obstante, en este informe de investigación se consignan apreciaciones de exalumnas –cuya identidad ignoro- que amablemente externaron sus puntos de vista, a petición de la maestra Alejandra América Tozcano Hernández, quien me auxilió en el levantamiento de datos de los exalumnos que habitan en Morelia. Ella sugirió que se indagara algo sobre mi persona pero debo reconocer que eso no me hace estar muy cómodo porque podría sonar a loas en boca propia; lo que, sin duda, sonaría fuertemente a vituperio. Así que lo que se comparte a continuación es una apreciación sincera de quienes aceptaron contribuir a este esfuerzo de investigación; intentando dejar las expresiones tal y como están consignadas en los documentos que se convierten en datos o materia prima de esta investigación. Probablemente, en otras circunstancias, aceptaría participar en una retrospectiva de mi vida profesional, a través de entrevistas cara a cara, con fines de publicación posterior.
6.6.1. La visión de las exalumnas de la Maestría en Educación. Relato de su experiencia
En este apartado se trata de dejar constancia de las ideas, en tercera persona –en la medida de lo posible- a efecto de evitar la cercanía que contamina; pero, ciertamente, hay circunstancias en que ese esfuerzo no es posible deslindarlo de lo afectivo y subjetivo. Empero, el esfuerzo por la objetividad del relato, de las convicciones académicas y las ideas de quienes han participado amablemente, se trata de mantener en las líneas que siguen.
Se trata de exalumnas de la Maestría en Educación con terminal en Educación Preescolar que se ofrece en el CAMM. Grosso modo, las exalumnas señalan que se trata de un líder académico, disciplinado y respetuoso de los demás; que trabaja de forma armónica con los grupos a su cargo; posee un pensamiento creativo, reflexivo y propositivo para hacer siempre de sus seminarios y conferencias una experiencia interesante. Si algo le distingue es su capacidad para ver los hechos desde ópticas distintas; lo que le permite proponer y llevar a la práctica ideas de cambio.
Se relaciona con los grupos a su cargo por medio de sus textos; con base en su trabajo siempre armonioso, certero e interesante en las aulas del posgrado; lo cual favorece el compromiso con uno mismo para esforzarse a ser mejores. Su liderazgo se caracteriza porque no te impone sus ideas; te invita a la reflexión y a que seas tú quien decida cómo y cuándo cumples con los compromisos que asumes con él; es un profesional de la educación que siempre está actualizado y nos invita a que demos siempre pasos hacia a delante sin detenernos o distraernos en lo que no hacen los demás.
Sabemos que el Doctor Alanís Huerta ha creado varios programas de posgrado en educación en otras instituciones del país; entre ellos Maestrías y Doctorados; que es discípulo de Gaston Mialaret, uno de los fundadores de las Ciencias de la Educación; además, recientemente, su maestro lo nombró su sucesor en la difusión e impulso de su pedagogía y metodología. Que ha estado como ponente en varios Congresos internacionales en Europa, Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica. Que ha ocupado todos los puestos representativos de la educación superior en Michoacán. Que ha publicado más de doscientos artículos en revistas nacionales y del extranjero; que ha publicado 16 libros sobre pedagogía, educación superior y formación de formadores.
Por último, queremos subrayar que es admirable su disciplina, dedicación y esmero en la publicación de libros; lo cual se logra –como él mismo lo dice- con mucho esfuerzo y constancia; manteniendo siempre una mirada crítica en relación con lo que se vive y nos rodea. Sin embargo, con él aprendimos a ser observadores creativos; curiosos investigadores de nuestro entorno; registrando hechos y transformándolos en textos escritos; aprendimos que la lectura de un libro –y de cualquier texto- es una permanente aventura de conocimiento y una ventana siempre abierta a distintos significados que se pueden transformar en otros textos; escritos por nosotros. Nos dio confianza y certeza en que podíamos escribir bien; nos lo prometía desde el primer semestre. Y lo logramos, con base en disciplina, esfuerzo y mucho trabajo continuo. En gran medida, nuestros procesos de graduación en la Maestría han sido exitosos gracias a esta disciplina; muy bien complementada con las aportaciones de los demás maestros y maestras del posgrado. De hecho, el alza del índice de graduación en el posgrado, se ha fortalecido con el esfuerzo e ideas del Maestro para consolidad al CAMM como institución seria y de buen prestigio en el posgrado en educación, en Michoacán y la región.
6.6.2. El Maestro y sus alumnos. La experiencia y la perspectiva de una alumna actual
Se ha decidido compartir la perspectiva de Adriana Nepomuceno Ambriz, una alumna que cursa actualmente la Maestría en Educación con terminal en Educación Preescolar en el CAMM. Ella ha concluido apenas el primer semestre, teniendo la experiencia de cursar la Unidad Académica de Iniciación a la Observación de los Procesos Escolares; y aunque quizás el relato que se comparte esté matizado de un sesgo afectivo por la cercanía del maestro con el grupo - además de ser muy reciente, pues corresponde al mes de julio de 2014, cuando concluimos este ciclo escolar- lo que escribe sobre su Maestro, es revelador de una mirada que se construye en el interior del aula; una mirada que es muestra de una perspectiva crítica, inquisidora y evaluativa de una actuación profesional que pone en evidencia el desarrollo del trabajo académico, pero también lo que se gesta en torno al curso, a la conferencia o al seminario; donde se destaca la personalidad, el estilo de enseñar y los aprendizajes provocados en el discípulo.
Se le planteó al grupo de Adriana, un cuestionario sobre los aprendizajes logrados, de manera grupal e individual; así que algunas respuestas de sus compañeras fueron muy escuetas; otras muy sobrias e ilustrativas; pero lo que responde Adriana es de llamar la atención por su estructura y estilo de redacción; por sus conceptos y análisis del propio curso; la dinámica interna, la pertinencia y manejo de los contenidos; lo que para el maestro resulta muy ilustrativo y de gran ayuda para mejorar la siguiente propuesta académica y didáctica de la Unidad Académica de Iniciación a la Observación de los Procesos Escolares de la Maestría.
Ante la pregunta expresa, respecto de las enseñanzas del Maestro, Adriana señala:
“Tal vez no fue su intención enseñarme algunas cosas; probablemente yo las interpreté diferente de la idea original; o quizás quise darles un sentido propio. Siendo sincera, este apartado me suena algo emotivo.
Me habían contado que el Maestro era muy estricto; que sólo se estudiaban sus textos en el semestre; que solía parar las exposiciones si le parecía que la interpretación de las alumnas era lejana a la de él; al inicio del semestre tenía la idea de que eso sucedería en cualquier momento.
Lo recuerdo bajando de su coche, con su camisa y pantalón de vestir, con su mochila, que parece ser siempre un kit de exploración, de aprendizaje (no recuerdo sus zapatos), para dirigirse hacia el aula, volteando de reojo para ver quién está dentro del salón antes de entrar, saludando, comenzando a sacar su computadora, mouse, libreta de pasta negra, lentes, lapicero, dando inicio a la sesión.
Creo saber que vivió en Francia donde terminó su Doctorado a los 28 años, que se casó a los 29 años, que tiene dos hijos, uno de 27 años que vive en Paris y otro de 22 años, practicó algún deporte de contacto en su juventud; que su esposa es supervisora escolar de preescolar; que es afecto al arte y a la lectura; que cuenta con 16 libros publicados, y uno en puerta; que es fundador de diversos posgrados en el país, etc.
Voy a puntualizar con lo que me quedo, de mi interacción con él; de lo cual he aprendido:
• Que la vida lleva riesgos y deben tomarse; el estar estático es una forma de estar un poco inerte y ese no es el sentido de la vida, aunque se podría aprender de ello, pero es mejor movilizar el saber.
• Que mi vida no es ajena a mi trabajo, que puedo ir a una exposición, a un concierto, a una obra de teatro, que puedo leer un libro, que puedo viajar, que puedo estudiar sobre otros ámbitos, y aprovecharlo en mi trabajo, generar conocimiento del conocimiento.
• A ser humilde y sencilla pues nadie es más que otros, ni por la condición intelectual o económica; que somos seres envueltos en una bizarra dinámica social, que es necesario balancear un poco con acciones diferentes a lo estipulado por las élites.
• A entender que el aprendizaje conlleva la responsabilidad de compartir, que se crece más al dar y eso apoya la creación de nuevas oportunidades para quien esté receptivo a ello.
• A escribir las ideas, comprendiendo que es difícil su retorno, que esos instantes de lucidez deben ser aprovechados, con la recomendación de tener a la mano un cuaderno dónde depositar esos momentos; he visto al Maestro cuando escribe, lo realiza en forma lineal y consecutiva; yo, en cambio, anoto lo que sea, donde sea y como sea, lo cual sería un reflejo del orden que existe en nuestras mentes, así que mi siguiente paso, es secuenciar lo que escribo, generar pautas comprensibles, para mí y mis posibles lectores.
• Que al redactar no es necesario tanta solemnidad, más bien lo relevante es ser franco y generar imágenes.
• Que se requiere disciplina y responsabilidad, y ello es tan importante como tener vocación.
• Que debo ser fiel a mis principios.
• Que una imagen dañada es difícil de reparar, y sin embargo se puede vivir así y hacer grandes cosas.
• Que la curiosidad es un arma para afrontar el la hostilidad del mundo; que los días así tienen mayor encanto.
• Que leer y escribir es una forma de vida.
• Que se puede ser diplomático con firmeza, y decir grandes verdades con sutileza.
• Que se debe cumplir con lo que se dice pues es una regla esencial para la convivencia, por respeto a los demás y a mí.
• A ser agradecida con quien nos da la oportunidad de aprender de ellos, guardarles respeto y darles los créditos merecidos.
Espero no dejar escapar alguna de sus enseñanzas y continuar practicándolas; no creo necesario especificar pero fueron dadas, más por el ejemplo que por la palabra; fuimos a un congreso a la ciudad de México, en el mes de junio pasado, “Congreso internacional de epistemologías y metodologías de la investigación en educación”, donde estuvieron profesores e investigadores de Latinoamérica, d Canadá y de Europa; él tuvo la responsabilidad de dirigir un Homenaje a su maestro, el Prof. Gaston Mialaret; y cuando mis compañeras me preguntaban por qué había ido, siempre respondía, “porque soy su discípula”; las personas me miraban extrañadas, pero así es y será”.
Quizás este tipo de aprendizajes que señala Adriana, es uno de los más importantes que habremos de considerar los maestros; esos que se apoyan y se fundan en el ejemplo; yo podría decir que mi esfuerzo académico pone el acento en dar certeza, seriedad y novedad en mi docencia; pero he podido ver que muchos de mis discípulos cercanos, hoy son doctores en educación; han publicado libros y se han destacado en la dirección de programas de posgrado, facultades, escuelas y universidades; que siguen siendo líderes académicos en su campo y continúan proyectando el esfuerzo, la disciplina y la dedicación al trabajo académico como divisa de vida. Por ello, coincido con mi Maestro, Gaston Mialaret, cuando señala que los maestros tenemos el privilegio de hacer lo que nos gusta; de que nos paguen por ello y que hayamos podido conocer a otras personas y otras culturas; de las que hemos aprendido a ser mejores; más humildes y más generosos, compartiendo lo que hemos aprendido a lo largo de los años y de las interacciones con los alumnos, los maestros y con los autores de los libros.
7. Reflexiones finales. A guisa de conclusiones
Como se ha podido apreciar, a lo largo de este informe, la dualidad de Maestros y Discípulos, desde tiempos ancestrales esta relación ha sido compleja y con frecuencia polémica. Recordemos las dualidades de Sócrates y Alcibíades; o la de Platón y Aristóteles; la de Hipatía y Davo; o la de Nietzsche y Schopenhauer. Así, en torno a esta dualidad –a veces tortuosa y cuestionadora- se han construido historias que van desde los enamoramientos homosexuales y heterosexuales, donde los discípulos se apegan a sus maestros con tal vehemencia que pueden transformar una relación académica en otra cosa, que a veces resulta ser peligrosa para la buena marcha de la responsabilidad docente y para la permanencia institucional de los discípulos.
En esta dualidad, a veces, las emociones se trastocan y se convierten en celos, en romances e incluso en relaciones extra clase. También suelen expresarse abusos por parte de los maestros, que van desde la explotación intelectual hasta el acoso sexual de sus discípulos; así mismo, entre los discípulos se suelen construir lazos de competencia interna por la preferencia del Maestro; siendo matizados de bullyng en las aulas, ya sea del tipo de agresión física o verbal o bien por medio de la diatriba y la calumnia.
Sin embargo -como ya se ha señalado de manera reiterada- a partir de estas expresiones de atracción emocional y física, tampoco es extraña la configuración de las denominadas transferencias, que –desde el ámbito psicoanalítico- se dan cuando la chica se enamora de su maestro; o el maestro de la chica. Lo cual es explicable desde la perspectiva freudiana cuando se afirma que el paciente (hombre o mujer) encuentra en su psicoanalista la imagen del ser amado. Así, se explican algunos divorcios de maestros maduros que luego se casan con sus alumnas; o viceversa.
Hay que destacar que también es cierto que se construyen fuertes lazos entre Maestros y Discípulos, en un marco de respeto por la persona y la individualidad; de hecho esta relación no solamente es la que debe darse sino que es la más frecuente en nuestra aulas; lo cual no quiere decir que no se construyan atracciones emocionales o físicas entre Maestros y Discípulos –principalmente entre hombres y mujeres- y que éstas se manejen dentro de un contexto de respeto e inhibición moral.
En relación con los datos derivados de las entrevistas y de las expresiones de los Discípulos, respecto de sus Maestros, se puede apuntar con certeza que éstos son personas superiores; destacadas del promedio de sus colegas. Estos Maestros son líderes en su campo; disciplinados y puntuales en lo que hacen; responsables y serios en su trabajo; respetuosos pero exigentes; innovadores y propositivos; de mentes brillantes y muy seguros de sí mismos.
Estos grandes Maestros, son referentes en su campo y en su ámbito; se les reconoce su liderazgo y capacidad organizativa para emprender y sacar a adelante los proyectos difíciles. Son visionarios y promotores del cambio. Son un poco poetas, filósofos y artistas de lo que hacen; pero son –principalmente- grandes humanistas. En suma, los Maestros son los modelos de comportamiento y de profesionalismo; son los inspiradores principales de los éxitos de sus Discípulos.
Por último, bien vale señalar que en el misterioso, complejo y subyugante ámbito de la docencia, estas experiencias de transferencia, de simpatía y de admiración se conjugan con mucha frecuencia en las aulas; a veces se trasforman en relaciones peligrosas; deshonestas y abusivas, pero más a menudo constituyen la base de motivaciones para inspirar a nuestros discípulos a ser los mejores de su clase; a esforzarse por destacar entre las demás de su grupo o escuela; a intentar ser los mejores en su campo; trabajando duro; con mucha disciplina, creatividad y esfuerzo; buscando siempre el bien común, para brindarles a los niños y los jóvenes las mejores condiciones para que se apropien de los conocimientos, de la cultura de su tiempo y las herramientas necesarias para acceder a mejores condiciones de vida. En todo caso, es esto último lo que debiera inspirar un verdadero Maestro; que su discípulo haga siempre el esfuerzo por ser mejor; por ser siempre el mejor.
FUENTES DE INFORMACIÓN
LIBROS:
ALANÍS HUERTA, Antonio. Docencia y construcción del pensamiento. Trillas, México, abril de 2013, 182 pp.
ALANÍS HUERTA, Antonio. Formación de Formadores. Trillas, 2ª. Edición, México, 2010, 159 pp.
ALANIS HUERTA, Antonio. Extracto de la ponencia “NEUROCIENCIA, DOCENCIA Y APRENDIZAJES. Más allá del cerebro, los textos y los contextos”, presentada en el marco del Congreso Internacional de la AFIRSE, del 17 al 20 de junio de 2014, CD, UNAM, México, 2014.
GARCIA GUÍZAR, A., VALERIO QUINTERO, J.F., HUERTA PEÑA, J., ARELLANO VALDEZ, B., DIAZ CASAS, J.M., MARTIN ORENELAS, J.M. (Coordinadores). 1977 Autonomía y sociedad en Zacatecas (Una historia recuperada). Taberna libraria editores, UAZ, noviembre de 2011, 381 pp.
EDWARD, Jorge. La muerte de Montaigne, Tousquets, México, 2011.
NEPOMUCENO AMBRIZ, Adriana. Evaluación de la Unidad Académica de Iniciación a la Observación de los Procesos Escolares de la Maestría en Educación con terminal en Educación Preescolar, a cargo del Dr. Antonio Alanís Huerta, julio de 2014
SPIERLING, Volker. Nietzsche y Schopenhauer: una comparación. (Conferencia pronunciada en la Universitat Autonoma de Barcelona, el 19 de enero de 1995), en: Enrahoriar 25, (21-39) 1996 Universitat Autonoma de Barcelona. Departament de Filosofia 08193 Bellaterra (Barcelona). Spain.
STEINER, George. Lecciones sobre los Maestros. Ediciones Tezontle, México, 2007, 189 pp.
VÁSQUEZ RODRÍGUEZ, Fernando. Oficio de maestro. Facultad de Educación de la Pontifica Universidad Javeriana, Santafé de Bogotá, D.C., 2000, 218 pp.
SITIOS DE INTERNET:
OLIVERO, Agustín. Pensamientos filosóficos de Platón y Aristóteles. Información consultada en el sitio de internet: http://www.monografias.com/trabajos11/platon/platon.shtml#ixzz3ANiesmBt,
ZARAGOZA FERNÁNDEZ, Sergio. Diferencias Platón-Aristóteles. Información consultada en el sitio de internet: http://es.scribd.com/doc/22981899/diferencias-platon-aristoteles
http:/ /es.wikipedia.org/wiki/Juicio_de_S%C3%B3crates
http://www.raco.cat/index.php/maina/article/viewFile/104187/148376
https://www.youtube.com/watch?v=3UTJnJSbFjA
http://astroseti.org/?/historia-de-las-matematicas/biografia-de-hipatia-de-alejandria
http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81gora_(pel%C3%ADcula)
http://www.buenastareas.com/ensayos/Eros-Pedagogico/238600.html
http://www.extensionuniversitaria.com/num129/p8.htm
http://sobreperdonar.blogspot.mx/2012/09/eros-pedagogico.html
http://www.buenastareas.com/ensayos/Eros-Pedagogico/238600.html
http://www.buenastareas.com/ensayos/Nietzsche-y-Schopenhauer-Relaci%C3%B3n/2116166.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Benjamin_Bloom#Biograf.C3.ADa
http://www.masadelante.com/faqs/kilobyte.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario